La Maternidad x 3

Tengo el privilegio de tener a mi amiga Stephanie Suárez como #postinvitada en el blog para hoy. La maternidad me regaló varias amigas del alma, entre ellas Stephanie. Stephanie es mama x3, bloguera de pelo riso y cuidados de la piel “Entre Rizos y Otras Cosas” , pueden encontrar su blog AQUI. Aparte de todo lo de más que hace, es una persona clave en el grupo de Portealo Bien Puerto Rico, aporta muchisimo como usuaria y administradora. 
Siendo madre de 3, el porteo me ha aportado un sinnúmero de experiencias que no hubieran sido posibles de la “manera tradicional” (y por tradicional me refiero a lo que la sociedad espera de nosotros). 


Desde la facilidad de moverme sin auto hasta una tribu de madres que me ha apoyado, enseñado y dado los mejores momentos/experiencias de mi vida. El porteo me ha ofrecido un contacto muy íntimo con mi chica, me ha dado una movilidad de manera segura, rápida y efectiva; me ha ofrecido la oportunidad de serle útil a otras mamás en los encuentros de la asociación; de estar disponible para mis otros hijos/casa/esposo. Me ha ayudado con mis dolores de espalda ya que el porteo me obliga a caminar derecha (sobre todo cuando porteo a espaldas).  Y lo mejor del caso, ha hecho que mis hijos vean que el contacto es importante. 

A su corta edad, comprenden los beneficios de la lactancia y el porteo. De que el amor no engríe y que no hay cosa más rica que estar todos apretaditos dándonos amor.

Cuando tuve a mi primer hijo, trabajaba y estudiaba. Mi día comenzaba a las 4am y terminaba a la 11pm. Me hubiera encantado conocer todo lo que se ahora. Cuando somos madres primerizas, no nos damos cuenta de lo rápido que pasa el tiempo, y que cada segundo cuenta.  Después de 9 meses a ese ritmo, cuando al fin me había graduado, decidí dejar mi empleo y dedicarme a mi hijo. Pero sentía que me faltaba algo, sentía que había perdido tiempo y que no había abrazado/sentido a ese bebé tan chiquito como hubiera querido. Si hubiera conocido el porteo ergonómico, no me hubiese bajado al muchacho de encima y hubiera atesorado cada segundo que lo tenía así de cerquita.


Con mi segundo hijo, las cosas fueron algo diferente. Ya con la experiencia de Yan, decidí que iba a quedarme en casa con los dos un tiempo. Lo lacte a tiempo parcial, compramos una “colgona”, que de hecho usamos muy pocas veces por la incomodidad. Comenzamos un colecho parcial (lo pasábamos de madrugada, ya cuando sabía bajarse de su cunita, llegaba a nuestro cuarto y se trepaba encima del padre a dormir). Como no guío, movernos solos era un problema. Los dos enganchados en el coche, al par de meses ya tenía las gomas viradas. 


Ya cuando Yan entró a Kinder, me tocaba buscarlo a las 3:00 pm, a pie y a las 2:30 pm a Tito se le antojaba de tomar su siesta, así que fui muchas veces con el chico encima dormido. Ustedes se preguntarán porque no usaba coche. Lamentablemente las personas desconsideradas estacionan sus autos en la acera, en una carretera que parece de un solo carril, pero son 2. En medio de un tapón descomunal porque todos quieren subir/bajar/estacionarse en la acera/ niños con bultos de ruedas saliendo con sus padres. Un caos. A mi entender era más seguro llevarlo encima, a brazo pela’o.

Ahora con Lyanna, tome decisiones diferentes basándome  en mis experiencias pasadas. 

Al enterarme de mi embarazo, me informe de todo. Lactancia, colecho, introducción a alimentos, porteo. Decidí apoderarme de mi maternidad y crianza y hacer lo que el instinto me gritaba. Comencé a portear a Lyanna a los 4 días de nacida. En una hamaquita. Eso me facilitó poder cocinar (y por cocinar me refiero a hacer “prep”. Dejar todo picado/adobado/descongelado. No cocine con su bebé encima, ni en portabebés ni a brazo pela’o. Podria ser peligroso). Pude comer (porque mi hija tenía esa manía de llorar cuando me sentaba a comer, sin fallar), pude hacerme cargo de la casa (barrer, pasar un mapo, echar a lavar ropa y tenderla). Pude ser madre de mis otros hijos ya que, al tener manos libres, con la chica lactando/dormida o simplemente quieta en mi pecho podía volcar toda mi atención en ellos.

Las salidas fueron MUCHO más fáciles. Ir a la escuela en medio de un aguacero, en medio de tapón se volvió algo seguro ya que Lyanna estaba pegada a mí, en donde no se mojaba ni tenía el riesgo de que un auto le diera al coche o alguien se lo llevara “enredado” a la salida.  Las salidas de dientes, fiebres, catarritos, caídas, hora de dormir fueron y son mucho más llevaderas. Podría estar horas con ella encima llorando/quejándose y los brazos no me fallaban.

 

Para nosotras, el porteo no fue un antojo, fue una necesidad y es un estilo de vida/crianza. Aun en sus dos años, continuamos esta travesía hasta que el cuerpo aguante y la chica pida brazos.

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Un comentario

  1. Ay Steph!!! Cuánto te quiero!
    Becky, desde que la ví la 1ra vez en el 1er Encuentro supe que era el arma secreta de PBPR. Steph, eres esencial para la Asociación. Me encanta siempre leer tus posts de Lyanna y tus chicos. Espero estén bien. Un apretón. Qué viva el porteo ❤

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