Porteando Mi Arcoíris 

Becky, creadora de este espacio y quien se ha convertido en una amiga, me ha pedido que escriba sobre el porteo con mi bebé arcoiris. Para quienes no estén familiarizados con el término, un bebé arcoiris, es aquél que llega después de una pérdida anterior.

No lo había pensado hasta este momento en que ella sugirió el tema, pero definitivamente que ha significado mucho y ha sido muy sanador llevar a Lucas cerca, pegado a mi, duarante todo el tiempo que me lo ha permitido. Pues claro, ya casi cumple sus dos años y sólo quiere “pisho” (piso).

Desde mi primer embarazo me interesé mucho por el porteo, compré una hamaca artesanal que nunca pude colocar correctamente. Sin embargo me rehusaba a utilizar el coche y así mal puesta, salía con ella, siempre rogando que me encontrara a alguien que supiera usarla y me explicara jeje

Luego de lo sucedido (bebé alzó sus alas muy temprano), quedé embarazada nuevamente y esta vez estaba determinada a poder portear correctamente a como diera lugar. Me obsesioné dediqué a ver videos en youtube, buscar información, ingresar a cientos varios grupos de porteo con el fin de aprender y poder hacerlo correctamente y con gracia. No conocía a nadie que porteara en algo que no fuera una hamaca artesanal y como ya había tenido mala experiencia con ellas pues me decidí por una mochila. Recuerdo que me encantaba la onya. Luego entre tanta búsqueda y tanto grupo, descubrí la marca Tula y de ahí en adelante, mis finanzas fueron en picada! Compré una mochila con su reductor, un fular, ok soy sincera, dos, y una hamaca. Quedé enamorada de la marca y honestamente aterrada por el largo del fular cuando llegó el primero. Nunca había visto uno y a pesar de conocer sus medidas de memoria aquello parecía tela para hacer cortinas.

Una semana postparto con Lucas en el reductor

Cuento largo corto, o quizás pueda hacer una segunda parte de esta entrada. Lucas odiaba el reductor y yo también pues sabía que algo no estaba bien. Él quedaba como guindando, además que era cuando único lloraba. No me gustaba para nada, así que lo vendí y me propuse utilizar el fular, pues la hamaca y yo todavía no eramos amigas. De los dos fulares que tenía, uno lo compré nuevo y el otro usado (estaba domado). Éste estaba muy suave, pues su dueña anterior llevaba sus trillizos en él. Además, tiene un diseño en arcoiris.

Lucas con un mes en su fular arcoíris

Emocionalmente, me brinda paz y tranquilidad el llevar a mi bebé cerca, además de que facilita la lactancia y provee para lactar discretamente si así uno lo desea. El fular arcoiris lo llevo siempre con mucho orgullo pues es un arcoiris para mi arcoiris. Además, nada más seguro para bebé que los brazos de mamá ❤

La foto más reciente que tengo porteando a este chico (20 meses)

Puedes seguir a Ambar en www.holiticbirthpartner.com para estar al tanto de sus proyectos y unirte a su grupo virtual de apoyo en Facebook dedicado a las familias que han pasado por una perdida perinatal o infantil “Unido por las Alas”

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